Sigo con mi reportaje sobre celebraciones en Gujarat. Durante nueve días se ha celebrado el festival de Navratri en honor de la Diosa Madre. Bueno, mejor debería decir “nueve noches” porque eso es lo que significa la palabra Navratri y se ajusta mejor a la realidad, ya que las celebraciones tenían lugar por la noche. Por todo el estado la gente se juntaba por la noche para bailar garba, que es un baile circular. Algo así como la sardana pero sin darse las manos y con unos movimientos un poco más complicados. El baile comienza lentamente y poco a poco va aumentando la velocidad. En algunos sitios tenían bandas que tocaban en directo y en otros echaban mano de potentes equipos de música. Hay unos vestidos tradicionales para esas noches, muy coloridos (no podía ser de otra manera en India) y llenos de lentejuelas. A pesar de haber estado viajando esos días, no he podido ver la fiesta más que el par de noches que dormí en Vyara. Justo al lado de mi casa se organizaba uno de los bailes. Como no podía ser menos, también esta vez me animé a bailar y lo hice fatal porque como los saris y faldas de las mujeres son tan largos, no tenía ni idea de cómo movían los pies.
jueves, 25 de octubre de 2007
Navratri y Dussehra
Sigo con mi reportaje sobre celebraciones en Gujarat. Durante nueve días se ha celebrado el festival de Navratri en honor de la Diosa Madre. Bueno, mejor debería decir “nueve noches” porque eso es lo que significa la palabra Navratri y se ajusta mejor a la realidad, ya que las celebraciones tenían lugar por la noche. Por todo el estado la gente se juntaba por la noche para bailar garba, que es un baile circular. Algo así como la sardana pero sin darse las manos y con unos movimientos un poco más complicados. El baile comienza lentamente y poco a poco va aumentando la velocidad. En algunos sitios tenían bandas que tocaban en directo y en otros echaban mano de potentes equipos de música. Hay unos vestidos tradicionales para esas noches, muy coloridos (no podía ser de otra manera en India) y llenos de lentejuelas. A pesar de haber estado viajando esos días, no he podido ver la fiesta más que el par de noches que dormí en Vyara. Justo al lado de mi casa se organizaba uno de los bailes. Como no podía ser menos, también esta vez me animé a bailar y lo hice fatal porque como los saris y faldas de las mujeres son tan largos, no tenía ni idea de cómo movían los pies.
jueves, 11 de octubre de 2007
Entre basura
Leyendo el blog parecería que me paso los días de fiesta en fiesta. Pues no es así, que también trabajo, ¿eh? Y para muestra un botón, o mejor una foto, porque ¿qué os iba a mostrar un botón? Esta foto está tomada en uno de los barrios marginales de Surat donde estuve visitando una cooperativa de mujeres que se dedican a reciclar basura. En inglés se les llama “ragpickers” o “wastepickers”. Recogen basura por las calles, tienen convenios con algunas empresas para llevarse lo que allí tiran y van a los vertederos para seleccionar lo que puede ser de utilidad. A través de la cooperativa tienen un camión que recoge las bolsas que dejan en sitios seleccionados. Así no tienen que cargar tanto con ellas. Luego van al local donde las acumulan y van separando los desechos: plásticos por un lado, papeles por otro, etc. Cuando acaban se pesa cada cosa y se les paga en el momento. Una de las mujeres me decía que ella gana unas 70 u 80 rupias al día, dependiendo de cuánto consiga recoger. Aun así, ve ventajas en pertenecer a la cooperativa, ya que sabe que va a recibir un precio mejor que si fuese a llevar los desechos a otro lugar y que no la van a engañar con el peso. También sabe que si al final del año la cooperativa da beneficios, recibirá su justa parte. Su marido gana una cantidad parecida a la suya. O sea, que entre los dos sacan unos 3 euros cada día. Y con eso se tiene que mantener la pareja y sus cinco hijos e hijas. Así es que ya veis, a pesar de las fiestas y celebraciones, la India también tiene su parte dura. Por cierto que la próxima semana se celebran movilizaciones para exigir que se cumplan los Objetivos del Milenio. ¡A ver si os animáis a participar!
viernes, 28 de septiembre de 2007
Ganpati
Estos días se ha celebrado el festival de Ganpati o Ganesha, el dios con la cabeza de elefante. Durante una semana, prácticamente en cada barrio pusieron un tenderete en el que se exponía una figura de yeso muy colorida de Ganesha y donde la gente llevaba ofrendas (flores y dulces). Algunos de esos tenderetes simplemente mostraban los ídolos, acompañados en la mayoría de los casos de luces y música. Sin embargo otros se convertían en pequeños teatros donde se llevaban a cabo representaciones con grabaciones de sonido y figuras móviles que iban contando historias de la mitología hindú.
En uno de ellos en vez de figuras móviles había personas que me imagino repetían la misma representación (de unos cinco o diez minutos) hasta hartarse. El último día las figuras de Ganesha se tienen que sumergir en el río. Para ello se organiza una marcha que es una especie de mezcla de procesión de Semana Santa y desfile de carnaval. Las figuras de Ganesha se montan en camiones desde los que se van repartiendo dulces. Les acompañan una especie de comparsas que van bailando al son de los tambores y los equipos de sonido. A pesar de la lluvia estuvo bien, pero ojala alguien me hubiese avisado de que, además de los dulces, también se tira un polvo rosado. No creo que mis pantalones blancos vuelvan a recuperar jamás su color original.
martes, 11 de septiembre de 2007
Trabajadoras de la construcción
Supongo que a la mayoría os pasará como a mí. Si pensáis en el trabajo de construcción visualizáis a un grupo exclusivamente compuesto por hombres haciendo ese trabajo. En la India, y en otros muchos países, eso no es así. El trabajo de construcción lo llevan a cabo tanto hombres como mujeres, aunque las labores están diferenciadas. Las mujeres se dedican principalmente a acarrear el material desde los lugares donde está amontonado hasta la misma obra. Lo llevan principalmente sobre la cabeza, tanto los ladrillos como la grava o la tierra. Generalmente son matrimonios que se dedican a este oficio, bien durante todo el año o en determinadas temporadas, cuando no hay suficiente trabajo en las tareas agrícolas. En muchos casos toda la familia se traslada para trabajar de una obra a otra, en ocasiones moviéndose grandes distancia que dependen de donde haya conseguido una obra el contratista para quien trabajan. Se llevan consigo a sus hijos e hijas, que por ese motivo no acuden a la escuela, ya que no tienen una residencia fija. Aquí en Vyara se está ampliando la escuela de secundaria. No deja de ser paradójico que los hijos e hijas de la gente que está trabajando en esa construcción están residiendo en el complejo de la escuela y, sin embargo, no están recibiendo la educación primaria que les correspondería.
sábado, 8 de septiembre de 2007
Día del cooperante
Por lo visto, hoy es el día internacional del cooperante. Ayer me llamó una periodista del periódico gratuito ADN para hacerme una entrevista. Estaban contactando con gente que estamos trabajando para distintas ONGs en varios países para crear unos breves perfiles que muestren una pinceladas de cómo somos las personas que nos dedicamos a esto. El artículo se ha publicado hoy en la versión digital. Me pidió que le mandase alguna foto en la que estuviese yo sobre el terreno y la verdad es que me costó encontrar alguna porque he hecho un montón de fotos, pero yo no salgo en casi ninguna. Ésta es la que ha publicado, en la que estoy acompañada de las niñas que viven en uno de los internados del norte de Gujarat. Yo estoy engalanada con una guirnalda de flores y la marca roja entre las cejas que me habían puesto como señal de bienvenida.
domingo, 2 de septiembre de 2007
La tienda 180
Apenas acabo de regresar de un viajecito de trabajo en el que me he pasado casi una semana sin acceso a Internet y estoy a punto de salir para otro viaje. No quiero que pasen más días sin agregar una nueva entrada al blog, pero subir alguna foto me va a llevar bastante tiempo, porque mi conexión es un poco lenta. Así es que voy a hacer un poco de trampa y voy a cambiar de lugar una de las fotos que puse en uno de las entradas anteriores. Es una farmacia-droguería que yo he bautizado como “la tienda 180”. En la India las cosas son bastante baratas, ya que los salarios también son bajos. Ahora bien, hay algunos productos que no son utilizados por la mayoría de la población local y que tienen un precio bastante elevado. ¿Que quiero papel higiénico? Me acerco a la tienda de 180 y lo compro. ¿El precio? 180 rupias (unos 3,3 euros). ¿Que se me acaba el gel de la ducha? En la tienda de 180 me lo venden por 180 rupias. ¿Qué necesito desodorante? Allí lo encuentro pagando un precio de, como no, 180 rupias. No sé por qué el dueño ha decidido fijar ese precio. Quizá haya sido casualidad, pero cada vez que he ido a comprar alguno de esos productos he pagado ese precio. Teniendo en cuenta que probablemente en España pagaría menos por ellos, podéis haceros una idea de que para la mayoría de las personas indias esos son productos de lujo. Menos mal que yo sí me los puedo permitir. Aunque quizá debería intentar la adaptación a las costumbres locales y cambiar el desodorante por polvos de talco (que supongo que es lo que utilizan, porque renunciar completamente a él no es una opción que pienso considerar con estos calores), el gel por la pastilla de jabón y el papel higiénico por el agua. En todos los baños se encuentra un grifo o un cubo con agua estratégicamente situado y provisto de una jarrita para poder limpiarse adecuadamente. Sin duda es un sistema más ecológico pero no sé si es algo a lo que me acostumbraría.
martes, 21 de agosto de 2007
Viajando en tren
Los días pasados he estado de viaje. Primero fui a Ahmedabad y viaje hasta allí en tren. Comprar el billete resultó ser una tarea un poco complicada. Los trenes tienen varias clases. En los vagones con aire acondicionado sólo se puede viajar si tienes un ticket con reserva, que te asigna una plaza determinada. Si no tienes reserva, viajas en segunda clase, y sólo te sientas si tienes suerte de encontrar sitio en algún vagón, que suelen ir bastante llenos. En Vyara no se puede comprar billete con reserva porque no tienen el servicio computerizado. Intenté comprarlo por Internet pero, a pesar de que existe la posibilidad de los tickets electrónicos para imprimir, parece que hay que comprar el billete con varios días de anticipación. El caso es que la página web de los ferrocarriles indios, que por cierto trasladan a más de 15 millones de personas cada día, no me permitía comprar el billete y me decía que estaba en lista de espera. La gente aquí me dijo que no me preocupase, que eso no quería decir que los vagones estuviesen llenos. Me dijeron que comprase un billete de segunda clase, que cuando llegase el tren me montara en uno de los vagones con aire acondicionado y que buscase al interventor. Si lo hacía inmediatamente sólo me cobraría la diferencia entre las tarifas y no una multa por ir en una clase que no me correspondía.
Desde Vyara sólo hay un tren que va a Ahmedabad sin tener que hacer escalas, el Howrah Express, que sale a las siete y media de la mañana. Antes de las siete y cuarto yo ya estaba en la estación. Compré mi billete y me dispuse a esperar. Dieron las siete y media y el tren no llegaba. Sobre las ocho menos cuarto vi aproximarse el tren. Como era un tren bastante largo, me puse a andar por el andén buscando algún vagón con aire acondicionado, pero no lo encontré. Le pregunté a una persona y me dijo que no había vagones con aire acondicionado y que me montase en ese mismo. Eso es lo que hice y claro, siendo extranjera, enseguida me hicieron un sitio para sentarme. Como la gente siente mucha curiosidad al ver a alguien tan diferente, intentan entablar conversación, pero mi nivel de gujarati no ha avanzado mucho. Afortunadamente alguna gente hablaba un poco de inglés. Cuando me preguntaron dónde iba y les dije que Ahmedabad, me dijeron “¡ah, entonces vas a Surat y cambias allí de tren!” Y yo: “No, no, en este tren hasta Ahmedabad”. Y ellos: “No, no, este tren sólo va hasta Surat” ¡Resulta que me había equivocado de tren y me había montado en uno local que iba parando en un montón de estaciones entre Vyara y Surat! El Howrah Express venía con hora y media de retraso, un tiempo que puede parecer bastante grande pero que no lo es tanto si se tiene en cuenta que para cuando llegó a Vyara el tren había recorrido1800 km., habiendo salido de Calcuta más de 30 horas antes. El caso es que me dio tiempo de llegar a Surat en el tren local y cambiar allí al tren que se suponía que tenía que haber tomado desde el principio. Me monté en un vagón con aire acondicionado y, a pesar de ser mucho más cómodo, no fue tan divertido como la primera parte del trayecto porque allí todo el mundo se comportaba muy educadamente y nadie me dirigió la palabra. Eso sí, a pesar de ser un tren bien largo, mi vagón fue a parar justo enfrente de la persona que me iba a buscar. ¡Ni tan mal!
Desde Vyara sólo hay un tren que va a Ahmedabad sin tener que hacer escalas, el Howrah Express, que sale a las siete y media de la mañana. Antes de las siete y cuarto yo ya estaba en la estación. Compré mi billete y me dispuse a esperar. Dieron las siete y media y el tren no llegaba. Sobre las ocho menos cuarto vi aproximarse el tren. Como era un tren bastante largo, me puse a andar por el andén buscando algún vagón con aire acondicionado, pero no lo encontré. Le pregunté a una persona y me dijo que no había vagones con aire acondicionado y que me montase en ese mismo. Eso es lo que hice y claro, siendo extranjera, enseguida me hicieron un sitio para sentarme. Como la gente siente mucha curiosidad al ver a alguien tan diferente, intentan entablar conversación, pero mi nivel de gujarati no ha avanzado mucho. Afortunadamente alguna gente hablaba un poco de inglés. Cuando me preguntaron dónde iba y les dije que Ahmedabad, me dijeron “¡ah, entonces vas a Surat y cambias allí de tren!” Y yo: “No, no, en este tren hasta Ahmedabad”. Y ellos: “No, no, este tren sólo va hasta Surat” ¡Resulta que me había equivocado de tren y me había montado en uno local que iba parando en un montón de estaciones entre Vyara y Surat! El Howrah Express venía con hora y media de retraso, un tiempo que puede parecer bastante grande pero que no lo es tanto si se tiene en cuenta que para cuando llegó a Vyara el tren había recorrido1800 km., habiendo salido de Calcuta más de 30 horas antes. El caso es que me dio tiempo de llegar a Surat en el tren local y cambiar allí al tren que se suponía que tenía que haber tomado desde el principio. Me monté en un vagón con aire acondicionado y, a pesar de ser mucho más cómodo, no fue tan divertido como la primera parte del trayecto porque allí todo el mundo se comportaba muy educadamente y nadie me dirigió la palabra. Eso sí, a pesar de ser un tren bien largo, mi vagón fue a parar justo enfrente de la persona que me iba a buscar. ¡Ni tan mal!
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